diciembre 18

Lean Startup, o cómo ir al grano al plantear un negocio

“Los experimentos, con gaseosa” le dijo el escritor Eugenio D´Ors a un joven camarero que le derramó encima una botella de champán, por no saber abrirla. Y este dicho, salvando las distancias, se ajusta muy bien a la esencia de la metodología Lean Startup. Se trata de una serie de prácticas orientadas a que los emprendedores aumenten sus posibilidades de éxito a la hora de crear una startup.

La aplicación de sus principios no garantiza, ni mucho menos, el éxito, pero sí ayuda a huir del encorsetado pensamiento empresarial dominante. Se trata de cambiar la mentalidad a la hora de desarrollar un proyecto, reduciendo los riesgos y minimizando el consumo de recursos, ya sean económicos o de otra índole. Partiendo de una hipótesis inicial, lo que pretende es descubrir un modelo de negocio que sea rentable, recurrente y escalable.

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El producto tiene que salir lo antes posible al mercado, aunque no esté totalmente terminado, para probar si los potenciales clientes lo aceptan. Es lo que se denomina un Prototipo Mínimo Viable (PMV). De esta forma no se intuye la posible respuesta del mercado sino que se mide sobre datos empíricos obtenidos a través de posibles consumidores reales. Así se aprende del mercado a través de  ciclos cortos y repetitivos que permiten optimizar lo que funciona y pivotar (cambiar la estrategia) de lo que no. En definitiva, antes de hacerte un talibán de tu idea, creyéndola maravillosa, dejar que sea el mercado el que te de la bofetada o la caricia de realidad.

Se trata de un ciclo de crear-medir-aprender. Prima la rapidez, la intuición y un acercamiento científico, con el objetivo de validar la hipótesis del proyecto, frente a los tradicionales pasos del diseño de un plan de negocio. La ventaja, evidente, es que es mucho más fácil rectificar en el caso de que se haya tomado un camino equivocado, si se cae en la cuenta del error, de manera temprana a que este se produzca.

Esta metodología se ha popularizado en los últimos años gracias al libro de Eric Ries, “The Lean Startup”. Y, aunque es aplicable a otros sectores, se ha puesto especialmente de moda entre las empresas de base tecnológica. Tal ha sido su éxito que grandes compañías como Telefónica, Toyota o Repsol lo han empezado a aplicar en algunos campos. La primera ha anunciado recientemente (como podéis leer en este ARTÍCULO del ABC) que ha conseguido aumentar un 45% el número de proyectos al tiempo que ha reducido en un 48% de media el presupuesto invertido en cada uno.

Desde AXALA, como no podría ser de otra forma, nos hemos sumado a esta corriente y como ya postulamos en alguna entrada anterior, hemos implantado dentro de nuestra metodología comercial, estos nuevos paradigmas. Puedes leer sobre ello AQUÍ.



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