septiembre 25

Cosas que debemos evitar en nuestros emails comerciales

¿Cuántos correos electrónicos ofreciéndote productos o servicios recibes a lo largo del día? Y de ellos, ¿cuántos llaman realmente tu atención? Si te dedicas a las ventas, casi seguro que has estado también en el otro lado, lanzando tus propuestas a direcciones de email que, en el mejor de los casos, se corresponden a potenciales clientes que los han aceptado de antemano.

Si lo analizas fríamente, uno de los grandes problemas de este recurso es que, la mayoría de las veces se cae en mensajes fríos o insulsos que no invitan a hacer clic sobre ellos. Hoy en día, la tasa de apertura de correos comerciales se encuentra un poco por encima del 20%. Parece mucho, pero la de conversión (definiendo conversión la consecución del fin que persigue el correo), que es la que realmente importa, no llega al 2%, en muchos campos y actividades.

Eso quiere decir que la gente puede estar abriendo tus correos, pero que finalmente no hacen nada con ellos. Lo que significa, en definitiva, que estás perdiendo el tiempo, el dinero y tus recursos. Y aunque lo que cuentas te pueda parecer muy interesante, quien lo recibe lo puede estar entendiendo como SPAM, con el consiguiente perjuicio para la imagen de tu marca.

Este tipo de envíos son como una puerta fría. O peor, porque no nos tienen que decir un no a la cara. Basta con enviar el correo a la papelera. Por tanto, deberemos olvidarnos de presentaciones aburridas o largas introducciones que no llevan a ningún sitio.

Esas primeras líneas, tanto las del asunto como las del cuerpo de la noticia, deberían crear entusiasmo hacia nuestra oferta, o por lo menos, cierta curiosidad. Porque el resto, son correos asesinos del deseo que queremos provocar.

No existen fórmulas magistrales, pero no debemos conformarnos con lo primero que se nos pasa por la cabeza. Es como las buenas películas. Evitemos caer en lo obvio y lo esperado aportando cierta chispa y originalidad. Y para ello deberemos dedicarle tiempo y ensayar distintos modelos de correos. Un consejo que podemos dar es que a veces lo simple y plano puede ser lo más efectivo. Un correo con un asunto distinto, que anime a su apertura, y un cuerpo corto y claro, que por su brevedad, se lea de un vistazo, nos da la garantía de que al menos, se lee. Pero este, es sólo un consejo…lo adecuado es que seas tú el que pruebe y valide.

Pero todo esto no servirá de nada si lo que ofrecemos en nuestro correo carece de interés para el cliente. Lo que nos llevaría a hablar de la importancia de la calidad de las bases de datos que manejamos. Pero dejamos ese tema para otra ocasión.



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